Así lo aprobó la Comisión de Medio Ambiente del Senado en el penúltimo paso de la tramitación de la Ley de Calidad del Aire y Protección de la Atmósfera. Dicha ley es una de las grandes apuestas del Ministerio de Medio Ambiente, que dirige Cristina Narbona, para atajar la contaminación. En el Congreso, el PSOE pactó con IU-ICV y ERC que, además, modificaría el impuesto de matriculación para que los coches paguen en función de su emisión de CO2. Los detalles se dejaron para el Senado.
Y esos detalles escondían una enorme letra pequeña. "En relación con el resto de medios de transporte, como las embarcaciones de recreo en general, las aeronaves de uso privado y otros vehículos terrestres que no son turismo, se benefician, en términos generales, de una reducción de la tributación puesto que pasan a tributar a un tipo del 9,75% en lugar del tipo 12%", afirma el texto presentado por el PSOE para desarrollar el pacto de junio. Esto no es aplicable a las motos de agua y los quads, cuyo impuesto se eleva al 14,75%.
Un avión bimotor de la marca Citation, uno de los más comunes, cuesta entre 800.000 euros y 20 millones. Para el más barato, la reforma aprobada ayer supone una rebaja de unos 18.000 euros; para el más caro, de 450.000 euros.
Con esta reforma, los aviones privados y los yates y "otros vehículos de motor que no son turismos" pasan a pagar un 9,75%, lo mismo que un coche mediano que emita menos de 200 gramos de dióxido de carbono por kilómetro recorrido. La ley sube el impuesto a los que emitan más, los más potentes, que pagarán un 14,75%. Los que emitan menos de 160 gramos por kilómetro (turismos pequeños) pagarán el 4,75%. Los híbridos y los muy pequeños -que emiten menos de 120 gramos por kilómetro- no pagarán el impuesto. El Gobierno afirma que el impacto en la recaudación será nulo; que la subida a los coches más potentes se compensa con la bajada a los más ecológicos.